acapulco de noche

Acapulco y el cine: tiempo atrapado en celuloide

Alfonso Blanco

“La bahía era sinónimo de recuperación, movilidad ascendente, dinero, los viajes en avión eran igual a que los ricos podían seguir el sol” escribió William Norwich en la introducción del libro "Poolside with Slim Aarons"; un recorrido fotográfico sobre los paraísos amados por el jet set. Así era visto Acapulco a mediados del siglo pasado, una perla codiciada por los turistas norteamericanos ansiosos de encontrar un paisaje distinto a los destinos ya conocidos.

La Costera Miguel Alemán fue inaugurada en 1949, cuando se encendió por primera vez el alumbrado público que conectaba las playas de Caleta y Caletilla hasta “El Morro”. La ciudad costera se iluminó y se encaminó hacia un futuro resplandeciente, donde las playas y la avenida -que aloja hasta el día de hoy a los hoteles más importantes- vieron desfilar a un grupo de personajes variopintos. A Acapulco llegaron lo mismo presidentes, actores y millonarios extravagantes. Todos ellos cautivados por una época de frenesí.

Celebridades como John Wayne, Johnny Weissmuller o Errol Flynn formaron un grupo que sería conocido como "The Hollywood Gang". Una pandilla de actores y celebridades que compraron el Hotel Los Flamingos, mismo que sirvió de guarida y cómplice ante el embate de la mirada pública. El hotel continúa hasta hoy en servicio, es un aliado del tiempo y los recuerdos. Ya no lo visita la clase alta de los turistas, pero aún se conserva la piscina original y la casa de “Tarzán” – personaje protagonizado por Weissmuller, quien murió en Acapulco, ciudad donde yacen sus restos.

Acapulco y sus películas

Se han rodado alrededor de 200 películas en Acapulco. Uno de los primeros registros fílmicos se le atribuye a "Carretera y paseos" (1928) de E.E. Deuler. Corto documental que funciona como inspección del paisaje costero. Después vendrían películas mexicanas como "Hombres de mar" (1938) de Chano Urueta, "La perla" (1947) de Emilio Fernández, donde una comunidad de pescadores es capturada por el mejor lente del cine mexicano: Gabriel Figueroa; las películas de Tin Tan, quien rodó varios filmes como "Simbad el mareado" (1950), "El cofre del pirata" (1958) o "Tintansón Crusoe" (1964). Ya en el cine de ficheras se filmó "La risa en vacaciones" (1988) - película que concluiría con "La super risa en vacaciones 8" (1996)-, síntoma de cómo Acapulco se convirtió en el destino idóneo para los capitalinos a la hora de vacacionar.

No podemos dejar pasar películas como "Fun in Acapulco" (1963) interpretada por Elvis Presley, aunque exista la opinión de los que aseguran que Elvis nunca grabó en Acapulco. Sin embargo, lo podemos observar en un recorrido en bicicleta por algunas calles del centro de la ciudad ayudado por la técnica de montaje. Otra película con un actor entrañable para el cine mexicano es" El bolero de Raquel" (1957) donde Mario Moreno "Cantinflas" vive toda una aventura en la playa de Caleta y Caletilla o en La Quebrada.

Un ejemplo que quedó grabado con letras de oro en el flm noir es "La dama de Shangai" (1947), del director Orson Welles. Elsa Bannister (Rita Hayworth) y Michael O'Hara (protagonizado por el gran Orson Welles) se embarcan en un viaje por el pacifico. Bajo el influjo de la señora Bannister – una auténtica femme fatale-, la tripulación a las órdenes de su esposo, decide desembarcar en la costa de Acapulco. Desde una de las colinas con vista al mar, Michael O ’Hara contempla el paraíso tropical mientras menciona “no se puede ocultar el hambre y la culpa”; Welles crea un pequeño retrato que no se aleja de la realidad que los menos favorecidos han sufrido siempre que una región es ocupada por el turismo con poder adquisitivo.

La locación en el cine puede ser un medio para contar o registrar hechos y descripciones sobre el lugar. Puede funcionar como remplazo en el tiempo y el espacio para narrar una historia. Es el caso de películas como "Missing" (1982) de Costa-Gavras, donde Acapulco sirve como Viña del Mar en el golpe de estado de Chile. La elección de la costa guerrerense bien pudo ser por motivos políticos – la situación de Chile-, o por la cercanía con los estudios de cine de Estados Unidos; éste último motivo fue aprovechado por grandes producciones como "Rambo: First Blood Part II" (1985) – un Vietnam falso visitado por Stallone- o "Licence to Kill" (1989) y la isla ficticia en la que el agente 007 tiene una más de sus aventuras interminables.

El cine nacional regresó a grabar en la ciudad costera en películas como "Por la libre" (2000), "Drama/Mex" (2006) o los documentales "Vuelve a la vida" (2010) y "Acuérdate de Acapulco" (2013). Algunas de estas producciones abordan la vida de las personas que habitan en Acapulco, situación de la que no se habían ocupado la mayoría de las películas antes mencionadas.

Los últimos intentos por volver en el tiempo

De 1958 a 1968 se llevó a cabo la Reseña Mundial de los Festivales Cinematográficos en Acapulco. El evento convocó a grandes invitados como Roberto Rosselini, Roman Polanski, Emmanuelle Riva o Anita Ekberg. Asimismo, proyectó las películas más importantes de los principales festivales a nivel internacional. La Reseña terminó por mudarse a la capital del país, donde se convirtió en lo que hoy conocemos como la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional.

En el 2005 se creó el Festival Internacional de Cine de Acapulco (FICA). El FICA tiene como misión “contribuir al posicionamiento del estado de Guerrero”, y como objetivos: “Consolidar el festival como un evento institucional para el estado”. Es constante la participación y promoción de diferentes instancias por invitar a visitar Acapulco, y el FICA tiene en su historia 10 años de compromiso por llevar el mejor cine comercial e internacional a la ciudad. Incluso, ha pagado por traer a actores como Sylvester Stallone o Halle Berry, quienes invitan a visitar Acapulco “sin miedo”.

El ánimo en las invitaciones contrasta con las cifras e historias recientes. Acapulco ocupó en 2013 y 2014 el tercer lugar dentro de las 50 ciudades más violentas del mundo y el primer lugar dentro de México, según un estudio del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal. La ciudad está en una de las regiones más disputadas por los carteles de la droga. La violencia ha llegado para vivir entre el pueblo que siempre fue caluroso con los visitantes, ya fueran mexicanos o extranjeros.

Los años han pasado y algunos se acuerdan de las noches de Acapulco, como dice la canción. Las personas mayores, quienes se han convertido en auténticos historiadores del recuerdo, intentan contagiar de esperanza a los jóvenes. Los visitantes exploran en los vestigios del tiempo, ya sea regresando a los hoteles u observando las películas: fieles copias de lo que un día fue.