Ya casi estamos a un mes del centenario de la Revolución mexicana, razón por la que queremos seguir recordando al cine mexicano. El cine nacional cuenta con grandes joyas que son reconocidas a nivel internacional como importantes filmes dentro de la industría. En 1927 se introdujo el sonido en el cine y fue en 1931 cuando se estrenó la primera película con sonido en México: Santa, un re-make dirigido por Antonio Moreno, basada en la novela naturalista de Federico Gamboa, que nos cuenta la historia de una pequeña muchacha llamada Santa -interpretada por Lupita Tovar – que tras enamorarse de una soldado americano es tachada como una mujerzuela en su pequeño poblado – lo que ahora es Chimalistac- por esta razón se convierte en prostituta.
Santa es una forma de entender el papel de la mujer en la sociedad mexicana de principios del siglo XX. Escrita en 1903 y llevada al cine por primera vez en 1918, forma un retrato histórico de los tiempos pre-revolucionarios y es una manera de ver cómo funcionaba nuestra sociedad antes de la revolución. A pesar de las diferencias tecnológicas del cine de los años 30´s y el de ahora, la forma de estructurar la edición de la película nos habla de una excelente organización por parte de la producción y esfuerzo sin igual para que el sonido encaje perfectamente con las imágenes. Verla es toda una experiencia, es un viaje por la historia del cine y sobre todo un aprendizaje para aprender a juzgar mejor los nuevos efectos y las nuevas formas de edición del cine moderno, pues como dije, con muy poco en cuanto a edición y sonido, Santa logra ser una gran película.
Una parte muy valiosa son los paisajes de la ciudad de México. Si algún día se preguntaron como era la Colonia Condesa hace 80 años o quisieron ver como era La Fábrica de Papel de Loreto y Peña Pobre (Ahora Plaza Loreto).
Ahora con el Bicentenario y toda la parafernalia patriotera, se vienen ciclos de películas mexicanas, estrenos especiales de cintas basadas en la “historia” de nuestros héroes patrios. Bueno, pero eso es aparte, (un descuido y uno se ofende de cualquier cosa) ver tanto cine mexicano, de ese del nuevo que es nuevo desde hace como 20 años. Nuevo. Uno se pregunta por los realizadores emergentes. Sí, la película de Las buenas hierbas está buena, pero dónde están los nuevos directores, el ojo fresco y la familiaridad natural con la nuevas técnicas.
De esta búsqueda de espacios nace KINOKI, el Festival Internacional de Cine Universitario, organizado por estudiantes de la Universidad Iberoamericana que se realiza cada año en el mes de febrero a través del Departamento de Comunicación y el área de Cine de esta institución. Inspirados por la ideología de Dziga Vertov, pilar del cine soviético y creador del kino-glaz o cine-ojo, KINOKI busca expresar una verdad más profunda que aquella que percibe el ojo humano por medio del séptimo arte.
El día de hoy, desde la Cieneteca Nacional, anunciaron los pormenores de la séptima edición del festival, que a partir de mañana 26 de agosto de 2010 dará inicio la convocatoria bajo las categorías de: Ficción, Animación, Documental y Experimental; recibiendo material hasta el 7 de enero del 2011. Los cortometrajes deben tener una duración máxima de 22 minutos y haber sido realizados a partir del dosmilocho por estudiantes activos de cualquier universidad en la fecha de su creación.
Así que preparen su material, desempolven ese viejo guión (corriendo) y registren su trabajo en www.festivalkinoki.com Un festival que crece año con año y que se plaga de actividades alternas, de las que Cinerex les estará informando e invitando.
En vivo desde la Cineteca: Enervantes (a punto de que le llueva).