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¡Clint Eastwood sigue Invicto!

¡Clint Eastwood sigue Invicto!

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A veces, a uno se le va la inspiración en esto de escribir (si es que alguna vez se tuvo) y no tanto por que se deje de querer, sino que, las ideas pero sobre todo las emociones en esto del cine necesitan un refresh y mientras ese break continuaba es que me tocó ver la más reciente creación de Clint Eastwood, Invictus (2009); debo decir que hasta hace un par de años no era tan asidua al cine de Eastwood, pero desde Million Dollar Baby (2004) y Gran Torino (2008) es que le encontré un lado que nunca había visto y que me movía a dar un paso por su filmografía, a reconocer el gran trabajo de este cineasta y a compartirles lo que me generó la película.

Confieso que los adelantos que promueven Invictus como una película en el marco de la Copa Mundial de Futbol Soccer, me hacían dudar pero cuando uno ve una pieza cinematográfica que no se vale de la mercadotecnia detrás de una justa como esa, sino mas bien de la calidad actoral, argumental, fotográfica y sobre todo de dirección con la que cuenta, se puede estar seguro de que, lo que se verá es un material fílmico de calidad.

La historia está centrada en la vida de Nelson Mandela (Morgan Freeman), tras la caída del Apartheid, donde éste es liberado y después elegido Presidente, en medio de diferencias raciales, sociales y económicas entre la población sudafricana, el personaje que interpreta Freeman intenta lograr una identificación de la sociedad con su nación, de infundir un nacionalismo que les haga verse como hermanos y para ello, se vale del Mundial de Rugby de 1995, donde François Pienaar (Matt Damon) como capitán de selección, lo ayudará a que la nación sudafricana se identifique con sus símbolos patrios y con los ideales que conviertan a Sudáfrica en una real y auténtica nación libre de prejuicios.

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Consolidado como uno de los cineastas ya de culto, Clint Eastwood entrega una pieza cinematográfica simple y eficaz, evidentemente no es la genialidad pero sin duda el guión de Anthony Peckham, basado en el libro Playing the Enemy de John Carlin sin necesidad de pretensiones y con los elementos necesarios deja un buen sabor de boca con todo y que como se podría esperar al tener escenas deportivas y sobre todo en retroalimentación con los aficionados pudiera caer en un exceso de escenas en rallenty pero con todo y eso, funciona pues la actuación de Freeman sin duda enaltece la figura histórica de Mandela, porque algunos pensarían que sólo se trato de un Mundial de Rugby, pero cabe recordar que son hechos reales y que aún con eso es clase de historia y de la gran vida y obra de Mandela, pero bueno, finalmente lo que atañe al post es la fruición fílmica y no el recorrido histórico de la política sudafricana.

Otro de los elementos que terminan por dar match al filme es la banda sonora, para la que Estwood acudió nuevamente, como lo hiciera en Gran Torino, a su hijo Kyle Eastwood y a Michael Stevens; el trabajo es notable, pues personalmente creo que más que vendernos la idea hollywoodense del héroe deportivo que da un título a su país, -y eso lo menciono porque algunos después de verla salen diciendo: le falto acción, no había tanta emoción...-  el trasfondo de la cinta se encamina hacia una identificación social subyacente a la historia de Mandela, sobra decir que lo mismo se encuentran tracks con entonaciones más positivas con instrumentos nativos y voces del pueblo que aquellos en las que se logra emocionar al espectador; uno de ellos es 189,00 Days interpretada por Emile Welman , que bien podríamos asemejar al track final de Gran Torino.

Para los amantes del cine de Eastwood es una pieza favorable y para los que vayan con la idea de encontrar cintas al puro estilo hollywoodense como la mala película de Gol (2005) o sus diversas secuelas, es una excelente de oportunidad de ver una pieza con otro ritmo que bien cabe apreciar.

-AO