"Cuates de Australia": un éxodo en busca de agua

"Cuates de Australia": un éxodo en busca de agua

Por Melissa Castillo

 

Silencio, tranquilidad. Poco a poco despiertan los sonidos de un pueblo en medio del desierto. Aves vuelan por los cielos, insectos permanecen bajo el sol en el calor del árido lugar.  Después de unos minutos,  un fuerte viento anuncia el momento esperado. De pronto se oye el murmullo de gotas de lluvia incrementándose gradualmente hasta una lluvia torrencial. Escuchar esa lluvia produce alegría. Es como presenciar una fuerza mágica que da comienzo a un nuevo ciclo en Cuates de Australia. La llegada y la espera del agua determina y conduce la vida de los habitantes de este pueblo. 

 

El sonido, tan importante como la imagen, es tan sutil que apenas percibimos lo que hace con nuestras emociones y pensamientos. Hipnotiza sin que nos demos cuenta. Si bien el cine se asocia más con la imagen, las películas no serían lo mismo sin el sonido. Sin él, lo que vemos en pantalla muchas veces llegaría a ser incomprensible.

La historia del pueblo de Cuates de Australia, que cada año realiza un éxodo en busca de agua, contada en el documental de Everardo González, obtuvo el Ariel  en la categoría de Mejor diseño sonoro, el cual estuvo a cargo de Pablo Tamez, quien ya antes había colaborado con Everardo González en otro documental,  El cielo abierto. Tamez también realizó el diseño sonoro de Quemar las naves y Mi amiga Betty, entre otras películas, y dirigió La espera, conmovedor cortometraje que narra la promesa de amor de dos niños que se vuelven a encontrar en la adolescencia.

La celebración de la entrega de los premios Ariel, con los que se distingue a lo mejor de la producción cinematográfica en México realizada en un año, tuvo lugar en la Ciuad de México el pasado 28 de mayo.