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Déjame Entrar, película más taquillera en Cineteca Nacional

Déjame Entrar, película más taquillera en Cineteca Nacional

 

Desde la conferencia de prensa de la Muestra de Cine Nórdico celebrada hace unos meses en Cineteca Nacional, observabamos con los representantes de la Embajada de Suecia en México el gran número de espectadores que ha tenido el filme, y ahora a casi nada de cerrar el año es que el recinto cinematográfico la ha anunciado oficialmente como la película más taquillera del 2009 con casi 22 mil espectadores, 123 días en cartelera y 194 funciones. 

Por ello,  no queremos dejar pasar la oportunidad de recomendarles nuevamente el filme que sin duda ha revolucionado la forma de ver una trama de vámpiros, excelentemente construida y que sin necesidad de la espectacularización de los medios, bien ha alcanzado el posicionamiento dentro de los espectadores, así que, aquí un review para que si ya la vieron se animen de nuevo, y si no, lo hagan porque es un filme que no pueden perderse.

Tomas Alfredson  dirige Déjame Entrar (2008) una historia que nos plantea otra perspectiva a una trama de vampiros, lejana de las presentadas para chupasangres y góticas criaturas o licántropos hollywoodenses, pero que también rescata los mitos de estos amantes de la sangre.

Bajo una producción Sueca (EFTI) y teniendo como reparto a Kare Hedebrant (Oskar) y Lina Leandersson (Eli) la cinta da vida a un argumento en el que un chico de 12 años que vive solitario en los suburbios de Estocolmo, bajo el yugo de un grupo de niños bully, lleva una vida extraña (gusta de coleccionar información sobre asesinatos violentos) sin amigos; y una noche, en medio de su cotidiana y extraña vida, conoce a una misteriosa niña amante del frío y la sangre humana.

 

 

Tras la llegada de Eli a la ciudad, se suscitan diversas muertes que aterrorizan a la comunidad, Oskar aunque sospecha que su nueva amiga es un vampiro, buscará establecer una relación con ella más allá del miedo que le implica.

 

Este trabajo es la adaptación de la novela Déjame Entrar de John Ajvide Lindqvist, la cinta ha sido  acreedora de innumerables premios como el Méliès de Oro a la Mejor Película Europea, ganadora en el pasado Festival de Sitges, entre otros; es una visión bella, terrorífica y completa que éste género fantástico ha podido mostrarnos, aunque es curioso que no se le quiera distribuir como un filme propiamente de terror, ya que si bien su máximo es el suspenso, la ciencia ficción y el drama, hay escenas que te hacen saltar de la butaca, con espontáneos cambios que van de la elegancia simétrica a las imágenes impactantes y sangrientas.

 

La apuesta principal para éste filme y que sin duda constituye una grandiosidad, es la presentación de una narrativa simple pero con impecable fuerza emocional y excelente fotografía,  con escenas en las que incluso soportadas por el guión no necesitan decir más que lo que muestran.

 

Let The Right One In es una cinta que aunque es de vampiros no se caracteriza por la presentación de un cine gore, las escenas violentas son justificadas en una trama que expresa el sentimiento de los protagonistas dentro de una estética con colores grises, azules y que particularmente abre y cierra el filme con la secuencia de una lluvia de nieve espectacular.

 

 

 

Alfredson nos presenta a una Eli asexuada entre diversas disyuntivas, como quedarse y morir o huir y vivir además de ver la muerte de sus seres queridos, y separarse de aquello que nunca en un largo plazo constituirá su mundo.

 

En éste apartado romántico de la película observamos dos perspectivas, por un lado la relación de Eli con Håkan interpretado Per Ragnar, un hombre dispuesto a matar para satisfacer la sed de sangre de Eli, y que bien puede representar la figura paterna o ¿porqué no? una versión anterior de Oskar, otro adolescente que en su momento la amo y que con el paso de los años envejeció convirtiéndose ahora en el proveedor de vida para ella.

 

Por otro lado, la relación con Oskar si bien representa para Eli una nueva oportunidad de vida más allá de su cacería personal, también implica para él la necesidad de compañía en medio de una bomba de emociones adolescentes.

 

Para ese momento Eli representa el coraje que Oskar necesita y Oskar la normalidad que Eli busca en un mundo que se le escapa de las manos, convirtiéndolos en dependientes, sin importar las implicaciones de poder ser degustado por la vampira y que en la escena donde Oskar pretende sellar un pacto de amor se ve manifestado por el incesante deseo de Eli por beber su sangre.

 

La historia de un niño maltratado e ignorado por el entorno cobra fuerza en la medida que su propio mundo de irrealidad se convierte en algo más plausible que la misma realidad; un mundo de fantasía dónde el romanticismo del primer amor hace por ratos olvidar que se está hablando de una niña “chupasangre".

 

 

El gran montaje y dirección nos presentan una inteligente mezcla de géneros  muy bien hecha en este filme, pasándonos desde el drama, al terror, sin la necesidad de grandes efectos, mostrando que la simplicidad puede llegar a ser más impactante, además del excelente trabajo actoral que Alfredson realizó con los niños protagonistas.

 

Sin duda, ésta cinta representa una historia que como espectador te lleva por diversas emociones del género, dejándote segundas lecturas;  Alfredson apuesta por un retrato mítico que constituye no sólo un buen argumento sino una prolífica imagen del vampiro, a través de un discurso de evolución paulatina que con la presentación de imágenes simples pero casi perfectas nos da una vista espectacular de la cotidianidad dentro y fuera de la historia vampiresca, acompañado de la sencilla pero magnifica locación para el filme.

 

El desfile de imágenes, -un extraño ataque de gatos a una víctima de Eli, la escena de la mujer infectada en el hospital o la secuencia final en una piscina- es por demás increíble, aquellas en las que temas como Then We Are Together emanan la ternura de la relación entre una criatura de la noche y un ser humano, en general el soundtrack da excelente soporte musical a la plástica que plantea el filme.

 

La historia de amor que surge entre Eli y Oskar es narrada con tal sutileza y sinceridad que el director nos coloca a la altura de los niños y de sus emociones, dónde por momentos no sabes si sentir aversión o compasión por Eli, en el calvario y satisfacción que resulta su vida, o bien darte cuenta de la naturaleza del ser humano más cruel y salvaje que una criatura terrorífica.

 

 

 

Alfredson nos deja con una película imperdible, una obra que relanza toda la fuerza del personaje mítico del vampiro, desde el romanticismo y apoyándose de su maldición para componer una narrativa simple pero con fuerza.

 

Si bien muchos esperan ver terror en todo su esplendor, está cinta lo muestra pero desde una perspectiva sutil, y aunque el lenguaje a ratos se vuelve lento es algo que funciona y que al tratarse de cine nórdico se predice, además de ser bien utilizado; por otro lado, no podrá faltar la comparación con la tan afamada saga de Twilight, pero Déjame Entrar es una cinta por mucho, mejor lograda.

 

Curiosamente cuando reseñaba ésta cinta para el Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México (FICCO) en marzo pasado, escribía que "...Sin ser una película que vaya a convertirse en culto, es una historia que funciona y bien.." sin embargo, hoy día tal vez no me retracto pero si creo que despúes del gran exito taquillero (no sólo en Cineteca Nacional, también en cines comerciales) que ha tenido ésta propuesta nórdica en todo el mundo, bien podría llegar a serlo en un futuro tal vez no muy lejano.

 

-A