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Distrital 2014: Entrevista a Alejandro Cárdenas (Oasis)

Por lalalats

Elaboramos una entrevista a los directores que participan dentro de la sección de Estrenos Mexicanos de  para que nos dieran su opinión sobre el panorama del cine contemporáneo en el contexto nacional.  Cada uno nos dio su particular visión sobre las nuevas formas y estrategias de producción, distribución y exhibición puestas sobre la mesa por jóvenes realizadores y videoastas en México.

Les dejamos aquí la entrevista con el periodista coahuilense, Alejandro Cárdenas, quien a pesar de llevar viviendo los últimos años fuera del país, en Helsinki como aquí nos menciona, terminó realizando un documental en el albergue Oasis de San Juan de Dios en la Península de Yucatán. Por asares del destino lo que en un principio sería una entrevista al subcomandante Marcos, se convirtió en un fuerte y triste documento de la vida marginal de tres indígenas homosexuales infectados por el VIH. 

Tres historias, tres vidas. Gerardo Chan Chan, Déborah Sansorez y Reyna Patricia enfrentan tres batallas cada día: contra la exclusión social por ser homosexuales; a favor de dignificar sus raíces indígenas y quizá la cruzada más ardua de todas: controlar al virus del SIDA

Oasis es un documental producido por la casa finlandesa OKTOBER, que a pesar de contar con una cuidada producción extranjera, no ve claro su ingreso por los circuitos de exhibición nacionales fuera de los festivales o foros independientes de cine.  El año pasado estuvo exhibiéndose durante el Festival Internacional de Cine de Morelia y en esta ocasión en Distrital 2014. Esperamos que alguna distribuidora continúe su exhibición pronto por demás salas en nuestro país, y que por otro lado nuevos proyectos de difusión la lleven a aquellas comunidades donde deba ser vista.

1. ¿Cuáles dirías que son las potencias y los límites de Oasis?

 Las potencias de ‘Oasis’ son las propias de un documental de bajo presupuesto en sí: servir como arma guerrillera en contrapunto a un mundo cinematográfico lleno de convencionalismos, de repetir formulas que parecen inacabables,  de apostarle a lo mismo para no fallarle buscando, casi siempre, las grandes historias dentro de los grandes presupuestos. ‘Oasis’ tiende más bien a ser un pequeño documental con historias de “pequeños” personajes pero que sus vidas y su valentía en sí, dan la grandeza que esperamos interesen al espectador.

Los límites son, al mismo tiempo, los propios de un documental en nuestro país: tal parece que estamos destinados a un público fijo y ni soñar en espacios más allá de festivales y foros independientes, los cuales agradecemos ampliamente. Aunado a ello, “Oasis’ no es una producción mexicana, es decir, quien puso la lana para levantar el proyecto son nórdicos por lo mismo no tenemos distribuidores en el país y pa’cabarla de amolar, el Director, osease yo, no tengo formación cinematográfica ni estoy vinculado al mundo del cine nacional más allá de ser admirador regular de lo que se produce en nuestro país. Y en el cine como en la vida, las relaciones mueven montañas.

2. En la conferencia de prensa de Distrital, el crítico de cine Jorge Ayala Blanco definió el festival como “un enigma, una caja de sorpresas donde cada película lo es de muchas maneras”. Afirmó además que las películas de Distrital exploran nuevas formas de narrar. En este sentido, ¿qué nuevas narrativas, lenguajes y estéticas te llaman la atención dentro del cine contemporáneo, y específicamente, del mexicano?

Por vivir los últimos años de mi vida en Helsinki debo reconocer que he quedado prensado a la forma narrativa de Aki Kaurismaki y compañía (más allá del Dogma danés) que aunque nada nuevo, pienso que no pierde actualidad ni frescura. Pienso que esta misma narrativa puede también olerse, por momentos y de forma muy nuestra,  en el cine de Amat Escalante o Matías Meyer. Me llama la atención la poesía de Pedro Gonzalez-Rubio y la denuncia de Everardo González; la revolución de Luciana Kaplan y los vuelos de José Álvarez.

3. Ante los recortes presupuestarios y los cambios en política cultural que han sucedido en los últimos años, ¿qué nuevas formas de financiamiento crees que están funcionando o podrían funcionar al margen de los apoyos públicos?

Me gustó el cine guerrilla de “Preludios”: pienso que allí está la clave; tomar nuestra pequeña cámara y más allá de la perfección técnica volver a los orígenes y contar historias que sobrepasen lo real e imaginario, que surquen mares de desobediencia y que sirvan de ventana para ver dentro de nuestra propia casa. En un país tan injusto y tan lleno de vergüenzas no hay que esperar a que las instituciones o productoras encargadas de financiar proyectos nos hablen. Pienso debemos movernos con nuestros propios medios y serán los miedos de quienes mueven los hilos los que les harán voltear al cine de abajo, ése que retrata más al México de la Mixteca y menos al de Santa Fe. ¿Sueño guajiro? Quizá, pero así empiezan las pequeñas microrevoluciones que si las juntamos todas, una a una, vamos creando esa sociedad que los más jodidos de los más jodidos reclaman y debemos.


4 ¿De qué maneras sientes que impulsa a tu película un festival como Distrital?

Agradezco enormemente la oportunidad que DISTRITAL nos da de mostrar nuestro trabajo en la ciudad más grande, politizada y en muchos aspectos, la más culturizada del país. Así como el haber sido Selección Oficial en Morelia 2013 nos dio la oportunidad de pisar suelo dentro del mundo del cine nacional, Distrital nos da hoy la oportunidad de hablar de frente a frente con el público al que soñamos llegar cuando empezamos esto: ése que no ve sino que observa, que no oye sino que escucha, que no consume sino que procesa; un público como el de Distrital que, idealmente, actúa y no que sólo se lamenta.

5. Más allá de los festivales, ¿qué nuevos circuitos de distribución y exhibición imaginas para tus películas?

Existe un proyecto en Oaxaca que me encantaría se viera en Yucatán (lugar donde fue filmado nuestro documental) y muchas otras regiones apartadas del país: un hombre lleva películas de corte sociopolítico a las plazas públicas de pequeñas comunidades a bordo de una megapantalla portátil. Es allí a donde queremos llegar: si bien es cierto que los festivales son un excelente espacio de comunicación entre un creador y la sociedad, es en las comunidades en donde películas como ‘Oasis’ deben ser vistas: las historias de intolerancia y marginación que sufren nuestros personajes pueden ser, por seguro, menores si nuestro documental fuera visto en pequeños poblados de Yucatán o Chiapas, de Chihuahua o Guerrero. Es cuando la gente de a pie se identifica con una voz en la pantalla cuando la magia del cine funciona y la solidaridad se puede tocar.

6. Vas paseando un día por Tepito y te encuentras con una de tus películas, ¿cuál sería tu reacción y/o opinión al respecto?

En un país donde la clase gobernante no ha entendido (o no quiere porque no le conviene entender) que la verdadera economía hoy por hoy está en las calles y no en los números macros de las grandes compañías, entonces diría ¡que chingón, el México de a de veras nos quiere ver!

7. Por último, ¿a qué otros realizadores emergentes nacionales recomendarías seguirles la pista?

Recomendaría adentrarnos en los mundos sutiles de Bernardo Ruiz  y en el lenguaje franco  de Nuria Ibañez.