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#FICUNAM2015 El instante atrapado, tres de Sergei Loznitsa

Por Alfonso Blanco

Otro día en la avalancha de películas que supone FICUNAM (por su fuerza, claro está); la mayoría de ellas, portadoras de un cine irreverente con los estándares convencionales, con una carga de lirismo en las imágenes y una fuerte reflexión sobre la cinematografía contemporánea. 

Dentro de ese cuadro que nos pinta FICUNAM, encontramos una serie de retrospectivas acertadas sobre los grandes maestros de nuestros tiempos.

Sergei Loznitsa (Kiev, 1964) estudió matemáticas aplicadas para después migrar al cine. Su primer película fue Hoy vamos a construir una casa (1996). A partir de ahí, ha cosechado una filmografía que representa una captura de momentos que tienen que ver con situaciones cotidianas y la experiencia de la colectividad – en el trabajo, en el campo o en una revuelta social.

El cambio de documental a ficción es otro de los hechos que marcan la carrera del director. La descripción de los lugares tan meticulosa en sus documentales se muda de buena manera a sus ficciones.

El día de ayer en la sala Carlos Monsiváis del CCU, se proyectaron tres obras pertenecientes a la retrospectiva del gran director.

Vida, otoño (1998)

La vida bucólica es retratada con varios aciertos en la segunda película de la filmografía de Loznitsa. El contacto con los pobladores va capturando los rostros en sus diferentes expresiones, hombres y mujeres que ven pasar los días y una cámara que entiende perfectamente el poder de los momentos.

El juego con los aspectos técnicos, por llamarlo de alguna forma, va desde el aprovechamiento de la profundidad y la composición hasta el registro de bellos momentos entre el hombre y la naturaleza.

La película se divide por palabras que van de la vida misma. Reflexiones que vienen marcadas por la imagen. A pesar de que la proyección de Vida, otoño no trae subtítulos, el espectador entiende el mensaje que Loznitsa quiere plantear; de ahí parte una de las grandes virtudes del director ucraniano, entender que el cine tiene a la imagen como eje rector.

El milagro de San Antonio (2012)

Los tres documentales no pasan de una hora y fueron presentados en conjunto – sin que por eso exista una unión de temas entre ellos. En El milagro de San Antonio, Loznitsa deja por un momento los retratos de rostros y se dedica a explorar los momentos colectivos, en este caso, la organización de una comunidad entorno a la fiesta de San Antonio.

Los escasos diálogos en la película no pretenden conducir al espectador. Por otro lado, el sonido está conectado directamente con la imagen. Como lo dijo el mismo director en la plática que sostuvo con Roger Koza, el cine tiene que entender que un sonido débil, puede echar a perder por completo la fuerza de una imagen.

Reflejos (2013)

Corto de 17 minutos incluido en Puentes de Sarajevo donde 13 directores europeos reflexionan sobre la ciudad que da nombre a la obra. El segmento de Loznitsa (Reflejos) propone la intervención del espacio a partir de retratos sobrepuestos en tomas de la ciudad. Así los fragmentos  del pasado conviven con un presente completamente distinto, donde la presencia del transeúnte se acciona para reflexionar sobre la historia.