Harry Potter, diez años después. (para fans y no tan fans)

Harry Potter, diez años después. (para fans y no tan fans)

 

Olvidar es parte fundamental del ser humano. Todos lo hacen en menor o mayor medida; algunos lo hacen involuntariamente mientras otros se hacen los olvidadizos, pero en general todos nos despistamos y más cuando discutimos de cosas subjetivas, como la música, Dios o el cine y, por lo regular, nos entregamos a discusiones bizantinas llenas de puntos de vista coléricos y faltos de datos y argumentos. Aclaro esto porque hablar de ciertas películas (leer título del post), causa siempre opiniones divididas, pero no se preocupen, trataré de ser lo menos objetivo que pueda.

A veces nos olvidamos de algunas de las funciones primordiales del cine: entretener y cautivar. Hace ya muchos años de aquellas proyecciones de escenas cotidianas  donde la gente se asustaba al ver un tren venir hacia ellos y veía incrédula imágenes de fantasía de naves por el espacio. Sin duda, eran otros tiempos en los cuales  la industria cinematográfica iniciaba, además nadie imaginaria el alcance de ésta, hablando en todos los sentidos: tecnológico, técnico y comercial. Es importante tomar en consideración esta observación al hablar sobre el fenómeno; sí, fenómeno, les guste o no, el cual causó la  serie de Harry Potter dentro del mundo cinematográfico. Un proyecto que ha generado lo que Star Wars o las series de Back to the Future en su momento, causar gran euforia y convertir a muchos espectadores en arduos y fieles seguidores, y algunos otros en una especie de  zombies, capaces de devorar cualquier parafernalia relacionada a HP.

Por otra parte, me parece ilógico que un proyecto en el cual están involucrados más de 1,600 millones de dólares de presupuesto, así como tantas mentes brillantes y geniales desde Alfonso Cuarón, Emma Thompson, Gary Oldman, David Heyman, Helena Bonham Carter o el mismísimo John Williams, sea considerado por muchos como  un proyecto soso, aburrido, poco interesante o peor aún, y tal vez más fantasioso que la misma piedra filosofal, muchos minimicen a Harry Potter a sólo un proyecto concebido por mentes maquiavélicas -terribles ejecutivos de Hollywood vestidos en trajes lujosos, gafas obscuras, hambrientos del dinero de los niños del orbe, o mejor dicho, de los padres de éstos-.

El dinero, trabajo y talento es una fórmula mágica real, no lo olviden. Este es un mundo global (no continúes leyendo si vives en el Sahara, interior de la selva Amazonas o Corea del Norte), donde las industrias más exitosas combinan a diario estos factores para realizar los más ambiciosos proyectos. Hace más de 15 años el mundo de Harry, Ron y Hermione fue concebido por J.K Rowling y maravilló a muchos desde que apareció en papel en 1997. El número de seguidores creció exponencialmente al ser adaptado al cine hace 10 años, logrando a nivel comercial ser "la franquicia más exitosa en la historia del cine".

Muchos otros olvidan que los libros, ya sean considerados un clásico de la literatura infantil o simple prosa digerible y comercial, están dirigidos a niños y las adaptaciones fílmicas les permiten a éstos enriquecer su visión e imaginación; sólo basta estar acompañado de un niño y ver alguna película para comprobar la eficiencia de la famosa “magia del cine” o lo que parecía imposible en algunos países iletrados como México, que ni la misma Elba Esther “Voldemort”  ha logrado, y vaya que esto es la verdadera magia del fenómeno. Harry Potter ha generado el hábito de leer a unos cuantos miles, si no es que millones, de niños. Harry Potter and the Deathly Hallows es la última entrega y estoy seguro que pasarán muchos años para que la gente comience a olvidar a Harry, Hogwarts, Dumbledore y Voldemort.

-Jomles-