Holy Motors de Leos Carax

Holy Motors de Leos Carax

Por Melissa Castillo

El Sr. Oscar se  desgarra la piel para cambiar de personaje. Remplaza su peluca por otra, se maquilla frente a un espejo rodeado de focos de luz amarilla. Mientras su limosina-camerino recorre las calles de París.

El camerino es un espacio reducido con vidrios polarizados donde el protagonista pasa la mayor parte de su vida con el tiempo medido para caracterizarse, revisar sus archivos y acudir a su próxima cita.

La anécdota transcurre en un día muy ocupado. Su primera cita es sencilla. Se baja de la limosina convertido en una anciana que pide limosna y  susurra algo así: 

-Piedras y pies,  es lo que he mirado durante mucho tiempo, no importa si sobrevivo, a nadie le importa, pero aquí sigo sobreviviendo.

Las actuaciones van incrementando de dificultad. Sin duda, la tercera cita del Sr. Oscar es impresionante: una majestuosa interpretación de un hombre raro, más parecido a un duende que a un humano. El personaje, del director Leos Carax, surge del drenaje, sale por la alcantarilla del panteón, camina con movimientos exagerados, se come las flores, sin ningún respeto por los difuntos ni por los vivos que subsanan su dolor adornando las tumbas.

El loco pasa por la cripta de Nietzsche y también  se come sus florecitas. Se burla de la belleza, que es representada por una modelo. De una forma extraña la somete. El loco exhibe su belleza auténtica.

Es una secuencia que se debate entre la fantasía y la realidad, al igual que las siguientes, sin ninguna explicación más que la del mismo espectador.

En Holy Motors encuentro una idea constante: la capacidad de poder ser cualquiera. La misma cualidad que muchas personas poseemos. Podemos cambiar de máscaras, inclusive  varias  durante un mismo día, y de repente nos sentimos perdidos, sin saber a dónde vamos, ignorando a quién nos tocará representar después.

En  medio de la incertidumbre Leos Carax hace un intermedio. Un concierto en la catedral, con música de acordeones, que dan descargas al alma, un reset a la existencia.

Las escenas de Holy Motros, trasmiten algo de angustia, desconcierto y  son, en sí, situaciones absurdas.

El cine de Leos Carax no se preocupa por llenar los sentidos de elementos armoniosos. Es capaz de recrear y cambiar repentinamente de atmosferas. Podemos ver a un París hermoso y de pronto al París surrealista.

Por su parte, Denis Lavant, quien interpreta al Sr. Oscar, logra trasmitir la peculiaridad de cada uno de los personajes en los que se transforma. En esta película pone a prueba todas sus habilidades histriónicas y nos demuestra que él nació para actuar.

Denis Lavant, cumplió 52 años el 17 de junio, para festejarlo se exhibe la película Holy Motors de Leo Carax en la Cineteca Nacional, Cinemas Teresa, Sala Lido, Lumiere Reforma y Sala Nelli Campobello. La cual también formó parte de la retrospectiva de  Leos Carax en el Festival Distrital Cine y Otros mundos.