LAKE TAHOE

LAKE TAHOE

Creo que la vida más bien es un proceso interminable en el que se necesita demasiada paciencia para seguir. Aquel desesperado, aquel que necesite tragarse el mundo de un solo bocado, mejor sintiese unos minutitos y embriáguese con este nuevo filme de Fernando Eimbcke, Lake Tahoe.

Entre elipsis temporales, negros sutiles y largos cuadros inacabables, que rayan en una poética conmovedora, Eimbcke trabaja nuevamente  la desolación,  desesperanza y hartazgo corriente que ya habíamos visto en temporada de patos, sólo que esta vez está sobrasadísimo para su filme pasado.

Personajes que se entrelazan de manera azarosa, historias cotidianas cargadas de poderosas situaciones que lentamente van dejando ver la celeridad de la vida; y, sobre todo, situaciones absurdas –muy al estilo Eimbcke- estructuran solidamente este filme estrenado hace ya unos meses en diferentes festivales alrededor del mundo.

La fresca y desfachatada manera en que se desenvuelven los protagonistas, sin tantas complicaciones ni cómodas ambiciones emocionales, más que un evidente y descarado egoísmo, fortalecen una narrativa que pareciera poco pretenciosa y ágil; pero que envuelve una brutal propuesta cinematográfica que sustenta su camino en una comprensión de la vida y del lenguaje bastante avispado y sin prejuicios ni estilos plásticos rebuscados o aburridos.

Atinadísimo resulta desentrañar, lenta, muy lentamente –casi como en toda la película, si no se tuvieran estos dejos de sarcasmo, ironía y risotadas- el feeling… el mood del filme entero. (Desde luego que no hablaré nada de esto, pero siento importante mencionar que es buena estrategia en la construcción de una historia nunca quemar todas tus balas desde un principio, porque sino la movie entra en una tremenda picada sin escalas ni salvaciones –a menos que esa sea la intención).

Hoy no me viene en gana sugerir personajes, ni actores; tampoco hay links a filmografías. Hoy sólo hablamos de una nueva movie que vale la pena mirar en soledad para desenmarañarla con todo el tiempo y la libertad que siempre se necesita para descubrir nuevos caminos.

Para terminar, insito: Temporada de Patos nunca me convenció; Lake Tahoe, sin dudarlo un segundo, valdrá la pena seguir hablando de ella.

P.P.- Pa’l siguiente Post, y siguiendo en el mood de la 50 Muestra  Internacional de Cine,  me voy a echar “Tres monos. No veo, no oigo, no escucho”, de Nuri Bilge Ceylan, ganador a mejor director en el Festival este de Cannes 2008. Y la foto se ve que está… UFFF¡¡¡

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                                                                                                     Lake Tahoe

y les dejo el de "Temporada de Patos" también...

Garo Durán