Moonrise Kingdom: primer amor, historias fantásticas y viniles.

Moonrise Kingdom: primer amor, historias fantásticas y viniles.

Por Ester Bernal

Del imaginario del director, guionista y productor Wes Anderson, un ya favorito de los fanáticos del cine de autor, nace Moonrise Kingdom, conocida en nuestro país como Un reino bajo la luna y por estrenarse el viernes 7 de diciembre en salas comerciales de nuestro país. Después de un recorrido por los festivales más importantes del mundo, y un estreno meses atrás en Estados Unidos,  la historia de un amor pre adolescente entre Susy B. y Sam, llegará a las pantallas nacionales, con el ya característico encanto que Anderson da a cada una de sus películas.

Nacido en Texas, Anderson ha creado una carrrera fílmica en la que el estilo sobresale, además de un grupo de actores con los que trabaja filme tras otro. En los filmes de Wes Anderson, forma subyace a fondo, historias lindas de la vida cotidiana adornadas con una estilizada paleta de colores que ronda entre diversas tonalidades de los colores primarios (rojo, azul y amarillo) escenarios peculiares estéticamente creados para ser captados en un plano secuencia, así como tomas en slow motion y picadas, acompañadas musicalmente por bandas de rock de todos los tiempos, en las que el director enmarca las conocidas caras de Bill Murray, Jason Schwartzman, Angélica Judson, Luke Wilson, y Owen Wilson, entre otros.

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La obra de este director nos lleva a través de pasajes fantásticos, pareciera que algunos son sacados de la ilustración de algún cuento infantil. Hoteles de paso (Bottle Rocket 1996), escuelas secundarias (Rushmore, 1998), casas de familias numerosas (The Royal Tenenbaums, 2001), submarinos (The life Aquatic with Steve Zissou, 2004), trenes con rumbo a la India (Viaje a Darjeeling, 2007), y granjas arrasadas por zorros (El fantástico Sr. Zorro, 2009)  perfectamente cuidadas y ambientadas, conforman algunos de los espacios que el director logra crear haciendo que cada uno, en su estilo, luzca inigualable y se convierta en un paisaje que quisiéramos visitar.

A través de una visualización altamente bella, Anderson nos entrega historias en las que los lazos de familia resultan imprescindibles para el desarrollo del individuo; no por ello sus filmes son repetitivos, el director logra recrearse y redefinirse en cada uno de ellos. Moonrise Kingdom representa la importancia del primer amor, y  la forma en que dos niños que caminan hacia la adolescencia rodeados de familias que parecieran altamente disfuncionales, logran que éste triunfe pese a las adversidades. La forma en que el director nos lo cuenta no se aleja de su historial cinematográfico; Un reino bajo la luna se convierte muy pronto en una historia fantástica, que, ubicada en los años 60 y rodeada de viniles, historias de heroínas con superpoderes, disfraces de animales  y niños exploradores, es una cinta imperdible para finales de este 2012 (además de ser considerada como una de las mejores del año por Cahiers du Cinema y Sight and Sound).