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La sal de la tierra, reconocer la historia en los dibujos de la luz

Alfonso Blanco

"La sal de la tierra" (2014) de Juliano Ribeiro Salgado y Wim Wenders es una breve historia de la condición humana orquestada por el lente de un genio: Sebastião Salgado. Economista de profesión, fotógrafo y viajero por convicción. Sebastião no dejó fuera de su vida por completo las teorías de la economía o los tratados de cómo se rige el mundo a través del mercado; comprendió la valía de lo aprendido, pero sobre todo vio el eje rector de la humanidad.

Wenders descubrió la fotografía de Sebastião en una galería, el destino les tenía preparado un encuentro que se pospondría por un tiempo, cuando el fotógrafo brasileño ya tenía todo un camino andado por el mundo y el director alemán se había consagrado con una filmografía ejemplar. El puente entre los dos maestros de la imagen se daría por Juliano Ribeiro Salgado, hijo del fotógrafo y mano derecha en el proyecto de Wenders.

El director alemán se introduce en un universo de historias e imágenes, una galería de los sentidos es recreada para contar la vida de Sebastião. La intervención de las imágenes con la superposición de su rostro funciona como una segunda lectura del fotógrafo. Las palabras que narran las historias no sobran, se acoplan a una serie de fotografías que comienzan con una mina de oro en Brasil, donde ríos de una multitud esperanzada circulan en las entrañas de la tierra.

Una escena del documental nos muestra a Ribeiro Salgado hablando directamente a la cámara, la escena nos adentra en el verdadero viaje: entre un hijo que creció viendo a su padre como un héroe y que ahora tratará de desmitificar, no para volver las historias cosa del día a día, sino para entender la motivación detrás de la cámara.

La fotografía de Sebastião va de lo absoluto a la complejidad de los detalles cuando retrata la naturaleza. Asimismo, comprende al retrato como una autentica carta del ser humano al espectador de la fotografía. Son entrañables los instantes en los que Wenders dialoga con Sebastião o es fotografiado junto con su equipo de grabación con un paisaje  insuperable de la naturaleza de fondo.

Los temas se fueron modificando y adaptándose a las necesidades de contar y expresar de Sebastião Salgado. Siempre se mantuvo en el momento y el instante preciso para asistir al encuentro de la luz y su capacidad para dibujar, como se menciona al principio del documental. Entendió el poder de su trabajo y la posibilidad de contar historias de nuestro mundo y de sus habitantes. Los lazos que unió con su obra demuestran la innegable raíz de la que todos provenimos.

El documental de Wenders y Ribeiro Salgado funciona como un homenaje al fotógrafo, pero sobre todo como una sincera confesión sobre el humano detrás de la cámara. Sebastião narra los descubrimientos personales al momento de capturar los momentos. Desde la barbarie en Ruanda y su impacto en los movimientos de la población que huye de la guerra hasta el encuentro con una civilización escondida en el tiempo y el espacio de este mundo que cambia a pasos agigantados. Las fotografías se acomodan en una bella galería, nos encontramos ante la vida misma.

"La sal de la tierra" tiene momentos desoladores que golpean al contar una historia que nos hemos empeñado en repetir. Wenders y Salgado utilizan las fotografías de Sebastião para formar un eje en el que la humanidad pueda reconocerse y encontrarse en estos tiempos tan oscuros, donde la luz puede ser el camino para dibujar un mejor mañana.

"La sal de la tierra" es un documental que tiene que ser visto en pantalla grande para absorber el claroscuro de una obra fuerte en sus intenciones. Se estrenó este jueves 30 en cartelera nacional.