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Te Prometo Anarquía: Entrevista

Desde que me enteré que Pelukaz (Eduardo Martínez) protagonizaría una película como un skater gay, le dije que teníamos que hacer algo para darle push. Eso fue hace más de un año y en ese entonces Matric también figuraba en el plan. Todo encajaba: dos amigos cercanos de TCLY en un proyecto que involucraba cine y patinetas. Ni mandado a hacer.

Te prometo Anarquía” es el quinto largometraje del director mexico-guatemalteco Julio Hernández Cordón. El filme, que debutó en el Festival de Cine de Locarno, Suiza; es co-protagonizado por Diego Calva y cuenta con la participación de Milkman y Nito Escalante. Su estreno en México sucederá en el 13º Festival Internacional de Cine de Morelia, donde compite contra otros largos nacionales.

La cinta cuenta la historia de Miguel (Diego) y Johnny (Pelukaz), quienes son amigos desde niños a pesar de la disparidad de posiciones económicas. Les encanta patinar, pasársela bien y tener sexo entre sí. En un intento por ganar dinero, se ven envueltos en un crimen que conlleva tráfico de sangre y la desaparición de medio centenar de personas.

Mientras avanzaba la filmación, varias veces entrevisté a Pelukaz off-the-record, por lo que empecé a conocer la historia sin haberla visto. Y como meses atrás nuestros amigos de Street ya habían conversado con Julio acerca de la película; decidí entonces hablar con los protagonistas sobre algunos temas que se desglosan de la sinopsis, y que tal vez pasarían inadvertidos en otros medios.

¿Cómo describirían a sus personajes en tres palabras?

Diego/Miguel: Súper, mega, puto.

Pelukaz/Johnny: ¿Él será gay? Así, en pregunta.

Uno de los puntos cruciales de la película es que los personajes se involucran en un crimen. ¿Qué los motiva a hacerlo?

D: En el caso de Miguel, no es que necesite el dinero, porque viene de una familia con varo. Quiere tener sus propias cosas, dejar de recibir dinero de su mamá. Son sus ganas de independizarse y de traer como pendejo a Johnny. Miguel es quien está enculado.

P: Por parte de Johnny, es rebeldía. Desde que tiene memoria, él y su mamá vivían en casa de Miguel; y cuando conoce la patineta se independiza y se va a vivir adentro de una pipa de agua. Él se rebela antes que Miguel.

¿Crees Miguel está enamorado de Johnny?

D: Perdidamente. Al final, ésta es una historia de amor cabrona. Vas a ver una peli de patinetas y juventud, pero es una historia de amor. Miguel está completamente enamorado de Johhny.

¿Y Johnny?

P: Obvio. Está enamorado de Miguel pero también de su novia y de sus valedores.

D: Está enamorado de coger, ¿no?

P: Sí, y es normal. En la patineta siempre estás de vacaciones, siempre haciendo lo que más te gusta. Para alguien como él, tener dinero, coger y ser libre es lo más importante.

¿Por qué Miguel y Johnny ocultan su relación ante su familia y amigos?

D: Es un trip. Miguel no querría que se sepa por una cosa de estatus. Y Johnny para no quedar mal entre sus amigos, porque al final son más suyos que de Miguel. Todavía tienen pedos. Creo que las únicas que sí saben son las mamás.

P: Sí, desde niños estamos juntos. Las mamás se conocen desde siempre. Ellas nos veían jugar y veían como nos la pasábamos desde morritos. Es muy evidente en los diálogos donde hablamos con ellas acerca del otro. Creo que sí se dan cuenta que están enamorados.

¿Creen que el skateboarding en México es homofóbico?

D: Sí, a veces sí. Hay cábula por lo menos. En general, no creo que haya homofobia como tal. Es decir, que alguien no pueda estar con los demás por ser gay. Pero cábula pesada, sí.

P: Supuestamente, es un deporte rudo, donde te caes, te raspas y no puedes llorar. La sociedad nos ha hecho pensar: ¡¿Cómo que eres gay?! Pero ya no tiene sentido pensar así. Ahora ya hay patinadores profesionales que son transexuales. Al final la patineta está quitando esa barrera social. Mucha gente piensa que Brian Anderson es gay, o que Steve Berra y Eric Koston siempre han estado juntos. Finalmente, en este deporte o en cualquier otro, eso no importa.

D: No es que los personajes quieran ocultar su sexualidad, sino que para ellos no está asumido. Si se los preguntas, ninguno diría que es gay. Aunque estoy seguro de a Miguel no le gustan las morras, no tiene esa concepción de ser gay. Eso está padre de la película. Julio trasciende ese concepto; no está hablando de gente heterosexual u homosexual, sino de gente que se quiere y resulta que son dos güeyes. Habla del amor.

¿Qué pasaría si un skater mexicano (sin decir nombres) saliera del clóset?

D: Unos meses de cábula, un chingo de memes, y luego ya. No todo el mundo está viviendo la vida de los demás; en algún punto pasaría. Sin decir nombres, pon tú que ese güey saliera del clóset, pues chingón. Igual patina bien cabrón.

P: Va a ser un rato de “¡Ah, es puto!”. Pero cuando lo admita, ¿ya qué? Si ya lo aceptó, no podemos seguir molestándolo. En la patineta, seas como seas, si terminas haciendo unos trucotes vas a sobresalir.

D: Mientras bajes un buen truco, seas gay o no, el de enfrente te va decir “yeah!”. En realidad se podría hacer muy mediático. Si un skater saliera del clóset podría hacer una campaña enorme con alguna marca.

Por ese lado ¿la camaradería es más fuerte en el skateboarding que en otros deportes?

D: Sí. No importa si te caes 30 veces y lo haces mal, nadie se va a burlar de ti. Todo lo contrario, te van a decir que lo intentes otra vez hasta que te salga. Es de carnales, aunque la gente no se conozca. Puedes nunca haberlo visto en tu vida pero vas a gritar “oh!” si baja un buen truco.

P: Aunque es individual, siempre tiene ese grado de camaradería. Puedes estar en otro país y hacer un ollie; aunque el otro güey no hable tu idioma te va a aplaudir. Por ejemplo, fuimos a Suiza y al primero que le pedimos ayuda fue a alguien con patineta.

De Diego no sabemos nada, pero Pelukaz nunca ha tenido problemas para desnudarse; entonces ¿cuál fue la escena más difícil de grabar?

P: Para mí, hubo dos: una en la que tuve que llorar y otra donde tenemos sexo. Creo que esa es la más fuerte visualmente.

D: El director nunca nos dijo que la toma era muy corta y nosotros seguíamos dándole. Él sólo quería el sonido ¡y suena chulo!. Yo me ponía un calzón sin que se viera en cámara para no tocar a Pelukaz, pero había cierto roce. Entonces decíamos que si a alguno se le paraba, deteníamos la grabación.

P: Le damos gracias a nuestros pitos, que en vez de pararse se escondieron.

D: Aunque a mí me costó más trabajo una escena relacionada con el narco, y un close-up donde nos besamos. Nunca había salido completamente desnudo. No siempre está chido que te encueren, porque a veces no es necesario. Si la escena es de sexo, okay. Pero si te estás haciendo el desayuno…

¿Qué tanto influye la diferencia de clases sociales en la relación de Miguel y Johnny?

P: Tiene mucho que ver pero a Johnny no le interesa.

D: Se supone que no, pero Miguel sí le cuenta los chiles a Johnny. El que está enfermo de dinero es él. La historia también cuenta cómo se viven esas diferentes realidades en México.

¿Cómo creen que el público mexicano tome la historia?

D: Yo creo que le va a ir raro. El público mexicano es muy raro. Lamentablemente, estamos llenos de porno-miseria. Todo tiene que hablar de narcos o chichis. Creo que va a ser muy juzgada, en muchos sentidos. Pelukaz y yo hablamos muy mal. Pero le va a ir bien en festivales y con un sector muy específico de la juventud. Pero vacas sagradas, críticos mexicanos de cuarenta años, la van a criticar cabrón. Para mí está increíble.

Por la fama de Pelukaz dentro del skateboarding mexicano, muchos skaters quieren ver la película. ¿Cómo creen que ellos la tomen?

P: Divertida. Ahí nos vamos a dar cuenta qué tan reprimidos estamos. Tal vez dicen “¡A huevo! Qué bueno que alguien vio la patineta de esa manera.” Sí es un deporte muy machista pero lo que te hace patinar es la búsqueda de una sensación. Si entran con prejuicios no la van a disfrutar.

D: Si entran pensando que es una película de patinetas no les va a gustar. Si entran pensando que es una película gay, tampoco. Aborda muchos elementos.

Por la relación con el crimen, ¿creen que la película afecte la (ya de por sí jodida) reputación del skateboarding en México?

D: Creo que el skateboarding y los conflictos siempre están ligados. Pero hay que entender que México es un país violento. La prensa ha pensado que la película está inspirada de alguna manera en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Sin embargo, el director tiene este guión desde hace cuatro años. Cuando estábamos grabando fue cuando pasó eso, y quién sabe cuántas veces han pasado y seguirán pasando cosas así en México.

P: Este deporte también está creciendo. Aunque la mamá de alguien vea al Johnny vendiendo su sangre, cagándola y metiéndose en unos pedotes, la gente se va a dar cuenta de que lo hace porque así le tocó. Pero a un patinador que todavía vive con su familia no le van a pasar esas cosas. En algún momento el skateboarding se va a hacer olímpico. Cuando hay dinero se hace en grande. Y si hay dinero en la patineta, la gente va a dejar de pensar como hasta ahora. Las ideas cambian. Antes la gente pensaba que si fumabas marihuana eras delincuente, y ahora ya se nos olvidó. Con el skateboarding pasará lo mismo.

D: Lo que definitivamente no pasará es que alguien salga de la película y diga “¡Mamá, cómprame una patineta, quiero ser bien puto!”

Fotografías de Carlos Haro para TCLY.

Dirección y entrevista: Daniel G. Vargas.

Agradecimiento: Tony Solís y Ana Sofi.