Un beso pa’tus penas que pronto olvidarás o Familia Tortuga”

Un beso pa’tus penas que pronto olvidarás o Familia Tortuga”

Cuando el padre de Edson murió yo quedé mudo. No supe qué decir, qué hacer, cómo aminorar la carga. No pude ayudar ni apoyar.

Familia tortuga,  del  jovenzuelo Ruben Imaz, me llevó de regreso a esta historia. De golpe me situó en un tiempo y espacio específico en el que nada es remediable y más bien es momento de actuar como mejor se pueda- la cosa es seguir-

Entre honestos y desgarradores personajes,  construidos inteligentemente a la mitad de diversas crisis de la edad, Imaz me muestra la desolada inmediatez de la vida: amanece, la cagas durante el día, cierras los ojos con lagrimas entre los parpados, o no, y entonces, después de reconciliarte con lo que eres y quieres ser, el despertador suena y extiendes el brazo a unos centímetros de tu cama para quedarte un instante más en el único lugar que estas seguro: tú sueño.

Familia tortuga va un poquitín más allá de las interrogantes que genera la muerte de un agnado. Aterriza fácilmente en la desesperanzada contemporaneidad, la ironía mundana y la búsqueda de la trascendencia de nuestro tiempo; una singular pesquisa de lo que somos, queremos y necesitamos… aunque no terminemos de entenderlo nunca. Cuatro personajes situados en un devenir temporal y social más que trillado, funcionan maravilloso para generar vínculos con el espectador: Omar, interpretado por José Ángel Bichir, es un buen efebo soñador que necesita cubrir el rol familiar, pero tiene tantos pedos sobre sí mismo que no  le queda nada más que sobrevivir en su jungla emocional; Ana, caracterizada por Luisa Pardo, es la pobre puberta afectada que quiere ser pintora y se coge con un dealer (yo quisiera tirarme a una dealer porque todo el tiempo estaría hasta el huevo ¡precioso!), y obvio se la pasa mal el 85% del tiempo en el que se cuenta la historia; José, que se lo avienta el buen Dagoberto Gama, un desempleado cualquiera que es bien pedote y busca medios para seguir adelante; y por ultimo, el encantador tío Manuel, desarrollado por Manuel Plata López, que sólo necesita ocuparse en alguien para sentirse útil una vez más en su recta final. Cuatro personajes que son más comunes que corrientes, tan nosotros, tan confundidos y tímidos; personajes que quieren y desean fundamentar las ideas del compromiso y la entrega, la compañía y la pasión; cuatro sujetos atados –qué fuerte- a una estructura que no pueden, ni saben, confrontar: la familia.

Tourtle Family se desenvuelve de manera practica y eficiente, teniendo algunos injertos forzados que brincan de inmediato en la pantalla. Conjuga sencillez con elocuencia, pero no cierra a la perfección.

Buena movie para platicar y debatir con un vino tinto en la mesa. Buena movie para llorar si traen espinitas atoradas por ahí. Buena movie, así nomás pa’ser opera prima.

Y recuerden, mejor lento y bien seguro, que rápido a lo pendejo.

P.P (Post Post, como Post Scriptum pero en la web): La siguiente semana esperen Lake Tahoe,  del Fernando Eimbcke, el  mismo que se aventó Temporada de patos, que siempre tuve y sigo teniendo un chingo de dudas.

Para más de estas tarugadas, visiten http://farmacia-emocional.blogspot.com

Garo