Una glosa visual: El Acorazado Potemkin y Banksy

Una glosa visual: El Acorazado Potemkin y Banksy

Glosa: Mús. Variación que diestramente ejecuta el músico sobre unas mismas notas, pero sin sujetarse rigurosamente a ellas.

En la música, una glosa es aquella interpretación que se lleva a cabo pero sin hacerlo de una forma meramente estricta, es decir, el músico se acopla a las notas y las manipula a su antojo para formar así una nueva versión de la melodía inicial. Este concepto, aplicado a aspectos visuales, se refiere a que un artista retoma elementos ya establecidos o ya creados para formar una imagen nueva que, en sí, es distinta.

Para el año de 1925 veía la luz una película que, para muchos, es una de las más importantes de la historia del cine. Elogiada por ser un antecedente de lo que conocemos como el lenguaje cinematográfico, El acorazado Potemkin de Sergéi Eisenstein, es una obra que cambió la concepción de la narrativa visual como se conocía hasta entonces, gracias a ser precursora de la destacable visualidad basada en la yuxtaposición de imágenes, donde dos o más de ellas, colocadas en sucesión, transmiten al espectador una idea o sensación totalmente nueva, provocando una suerte de énfasis sensitiva, que una imagen por si sola no podría dar de la misma manera.

El Acorazado Potemkin relata la historia de los marinos de dicha nave, quienes hartos de los abusos y malos tratos, deciden sublevarse al régimen que los atañe, representado en su más alto peldaño por el Zar de Rusia. Aunque el filme no retrata acontecimientos reales como tal, si está basado en ellos, pues la rebelión en Odessa (ciudad donde se desarrolla la historia) de 1905 fue uno de los antecedentes más representativos para lo que posteriormente sería la revolución Rusa (en octubre de 1917).

En el filme, una de las escenas más emblemáticas sucede mientras la multitud, a la orilla del mar, alienta a los marinos dentro del acorazado demostrando su apoyo al movimiento rebelde; es en ese momento cuando tropas del Zar (los cosacos) aparecen bajando por la escalinata de Odessa, al mismo tiempo que disparan a la muchedumbre desarmada para detener la sublevación. Ahí, una mujer en la cima de la escalinata lleva consigo un bebé dentro de una carriola, cuando es alcanzada y herida por una bala, esto la hace caer dejando a la deriva el pequeño coche que la acompaña. En la escena, al mismo tiempo que se ve la matanza en aquel lugar, por la escalinata, y entre los cadáveres, cae la carriola con el bebé dentro.

Por otro lado, recientemente (en mayo de 2010) se dio a conocer una imagen en la ciudad de Chicago, creada por Banksy, por medio de su página web oficial. Inglés de nacimiento, este personaje es ya uno de los artistas más reconocidos en el mundo del streetart en la actualidad; caracterizado por una fuerte crítica social y política dentro de sus trabajos, Banksy ha formado un estilo propio, no sólo visual sino también narrativamente.

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En esta imagen, se observa una pared de ladrillos que parecieran las ruinas de un antiguo edificio habitacional. En él se ve un contorno creado por la falta de pintura, que forma el perfil de una escalera, misma que se supone, estuvo ahí localizada antes de ser derrumbada. En la escalera (que no existe físicamente, sino que sólo se encuentra el contorno que indica que estuvo ahí), se encuentra pintada con esténcil una carriola vista de perfil, de donde se asoman los pequeños pies y manos de un bebé, así como una sonaja flotando, aspecto que le da la sensación de movimiento a la imagen. Todo esto transmite al espectador la idea de que la carriola está cayendo por dicha escalera.

La imagen remite al espectador a la primera descripción, el filme de Eisenstein, donde se ve también esta escena. Aunque las dos son distintas en cuanto a creación, materiales y visualidad (esténcil y rodaje cinematográfico), representan un mismo enunciado.

Banksy retoma un elemento de la cultura universal ya reconocido para hacer una glosa visual, es decir, no sólo recrea la escena hecha por Eisenstein en 1925, sino que la re-crea para así formar una nueva narración. Al igual que el filme fue una obra que se encargó de crear un sentimiento de pertenencia y legitimación de la reciente revolución en Rusia, el artista adaptó estos elementos a su época y su entorno, recontextualizándolos para formar un enunciado visual nuevo.

Aquí no hay una revolución que alentar e idealizar, sin embargo, ¿Es la imagen de Banksy un llamado a una nueva revolución? Un llamado a la gente para levantarse, exigir lo que merece y detener los nuevos regímenes de la actualidad; un llamado a detener la corrupción, y el delito, así como todos aquellos males que aquejan a la sociedad contemporánea.

-AleAlejandroLL


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