Máquinas obsoletas crean "arte" autónomo

Máquinas obsoletas crean "arte" autónomo

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Según una de las múltiples acepciones de la RAE, el arte es una manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. Esta definición es la única que menciona a la humanidad explícitamente; sin embargo, en todas se alude a su existencia, suponiendo que no puede haber arte sin humanidad. Un concepto que podría parecer obvio y aún así cuestionable. 

El diseñador taiwanés Echo Yang juega con esta idea en su proyecto "Autonomous Machines", otorgándole el poder de creación a pequeñas máquinas. Mezclando tecnología de antaño con dispositivos de última generación, Yang cuestiona la importancia de la conciencia humana en el proceso creativo. Mecanismos tan triviales como un pollito de juguete, un walkman, un despertador, una rasuradora o una aspiradora, fueron modificados con pinceles, lápices y otros aditamentos que les permiten pintar sobre algunas superficies. El resultado son piezas a las que algunos han denominado abstractas (aunque no estamos seguros de lo que están abstrayendo).

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Estrictamente hablando, el acto de crear no siempre corresponde a un deseo expresivo; y en un momento de la historia en que los dispositivos son capaces de interactuar verbalmente con sus usuarios, la línea que divide al genio del obrero se vuelve cada vez más borrosa. No obstante, la presencia del hombre es innegable, tanto en un proyecto como "Auntonomous Machines", como en el humanoide de Honda, ASIMO.

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