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Proyecto Arrebato: reenfocando la foto de moda en México

Hace poco revisé mi bandeja de spam, encontré un correo de una iniciativa sobre fotografía de moda nacional. Proyecto Arrebato, un esfuerzo que de a poco busca generar una sólida y autosuficiente escena fotográfica en la Ciudad de México. No un sentido formativo, la ciudad es rica en talento, más encaminado a crear una red entre estos creativos, para que interactúen y colaboren entre sí, vendan su obra e integran una verdadera sociedad entre ellos.

Las cabecilla del proyecto son Ornella Cremasco y Sabine Riefkohl, dos viejas conocidas en el circuito galerista en la ciudad, que por el puro amor al trabajo de la fotógrafos nacionales, decidieron crear Arrebato; a mediados de 2015. Les escribí de vuelta, elegí un café random en Foursquare y agendé un encuentro con Sabine. Nada complicado, los planes sencillos suelen ser los más efectivos.

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Sabine Riefkohl y Ornella Cremasco por Anna Hop.

Sin expectativa y ningún cuestionario previo, me encontré a Sabine en el Cardinal de la Colonia Roma. Llegue tarde y ella ya había ordenado. Una mancha que debía borrar al instante. Pedí una taza del elixir etíope y comencé a preguntarle sobre Arrebato. Como si los treinta minutos que me esperó no hubiesen ocurrido, Sabine sonrió y me contó emocionada de Vestido en México, su segunda exposición colectiva, que comprende el trabajo de 7 fotógrafos de moda radicados en México. Un panorama general de lo que está pasando a nivel nacional en la fotografía de moda, con la única intención de mostrar “menos lookbooks y más arte. Promover la moda desde el sentido y valor artístico, sociológico e histórico”.

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Con esta segunda muestra de Arrebato, se buscó resaltar la identidad nacional e individual de los modelos y fotógrafos a partir de la ropa. Algo que Sabine considera “cotidiano, pero cargado de individualidad y una imagen particular que se quiere mostrar a los demás”. Por tal motivo, los creativos elegidos para mostrar sus piezas en Vestido en México van desde fotógrafos documentales, con la cualidad de saber camuflarse en la ciudad para encontrar personajes y arquetipos, hasta fotógrafos de moda con un sentido más elaborado y conceptual de la misma.

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Mark Powell.

En México, la visión general que se tiene sobre la fotografía de moda, es la creación de imágenes publicitarias. Algo que Arrebato quiere que se re-piense, al grado de criticar los cánones de belleza foráneos, que ha adoptado nuestra sociedad. “De entrada, nuestra forma de consumo es diferente al resto del mundo, en el país existe un consumo vía el tianguis, en contraposición al mall y el fast fashion. La manera de comprar es diferente, se va armando un look poco a poco y este representa una parte de tu ser”, comenta Sabine. Dejando bien claro su postura hacia la idealización de una industria nacional.

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Ana Hop.

El amor e interés de Sabine por la indumentaria, nació a partir de la ilustración de prendas, algo que la atrapó e hizo introducirse de lleno a este mundo. Algo que desde su perspectiva “refleja los valores de una sociedad. La contracultura. Todo es moda y genera significado”. Continuamos hablando sobre la fotografía e industria de la moda nacional, “está llena de talento. Por ello, Arrebato busca apoyar proyectos, que hablen de los valores de esto creativos, pero de una forma más artística. Para que estos controlen menos su imagen y tengan libertada para crear. A veces harta de ver lo mismo, se necesita refrescar la imagen de moda”.

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María Fernanda Molins.

Respuesta que me condujo a preguntarle sobre el formato de exposición que utilizan para mostrar el trabajo de estos fotógrafos “las muestras te forzar a la reflexión, es una cápsula para meditar, observar y cuestionar las cosas. Sobre las concepciones propias, pensar la moda de una manera diferente y crítica. Se puede contar la historia de una vida en 5 minutos”.

Decidí dejar un poco de lado la visión de Sabine con Arrebato y encontrar a la persona detrás del vestido. Le pregunté sobre su estilo, esta usa “cortes rectos, fáciles de combinar. Blanco, negro y gris. Soy de hueva (risas). No gasto una fortuna, muchas cosas las tengo de hace mucho, chamarras de 8 años. Por ejemplo, puedes comprar un abrigo de COS, de colores sólidos y te duran 10 años. No pasan de moda y te cuesta un poco más que cosas de Zara; si gastas más, te durará más”.

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Eunice Adorno.

Comenzamos a hablar sobre qué tan fácil es leer a la gente a partir de su ropa, Sabine me dijo, “todo mundo juzga a partir de lo que usa. Es raro que se quede en blanco. Existen las primeras impresiones, pero te puedes equivocar. Es humano buscar significado, buscar las historias de las personas”. Continúa, “me encanta ver a la gente. Pelo, calcetines. Adivinar ingredientes. Algo como las exposiciones, con un tinte voyerista. Esto pone en manifiesto que no existe un estilo mexicano, todo es muy particular, habla de las tradiciones, sexualidad y contexto. Por ejemplo, Frida Kahlo es un ícono y esta le copiaba a varias”.

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Carlos Alvarez Montero.

Le pregunté sobre sus pequeñas nuevas obsesiones, Sabine las enlistó:

Fotógrafo – Podría decir muchos. No quiero dar preferencia, apoyo a todos los de mi país, pero me gusta Max Patrick Bienert.

Ilustración – Poni, aunque no hace nada de moda, me encanta.

Foto – Maxime Ballesteros, hace muchos shootings en México y tiene un estilo similar al de Helmut Newton, sumamente fetichista y sexual.

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Maxime Ballesteros.

De pronto surgió un tópico obligado en tiempos de fast fashion, Instagram. Una plataforma que Sabine considera su “enciclopedia”. Esta hace listas de fotógrafos que le gustan y anota sobre lo que le llama la atención. De esta forma ha encontrado el trabajo de artistas que les recomiendan otras personas.

Al estar tan relacionada con los fotógrafos de la escena local, supuse que esta también lo estaba con los diseñadores e inversionistas de esta. Sin embargo, Sabine prefiere vivir apartada de esta e ir a Coyoacán a comprar sus regalos en un solo lugar. “Me da coraje, que todas las marcas tengan showrooms (los cuales odio) o boutiques separadas, me gustaría que todas estuvieran juntas. Aunque por la estructura de negocio es imposible, pero creo que un corredor sería mejor, ideal para comprar cosas con propuesta que se complementen”, sueña en voz alta, Sabine.

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Melba Arellano.

Continuamos hablando sobre la estructura de negocio de la moda mexicana, “me encanta viajar y comprarme algo local. Aquí no hay cosas así, no hay un mini mall con boutiques de Alejandra Quesada, Sangre de Mi Sangre o La Emperatriz. Algo así se podría enfocar a la clase media, esta tiene para gastar. Detesto que no se puedan encontrar con propuestas de diseño, prefieren un suéter en Zara de $700 pesos, a una pulsera mexicana de $1,500”. Sabine continúa, “la gente no entra a la boutique porque piensa que no le va a alcanzar, pero no es tan caro. Además, es algo que nadie más va a tener, es más sostenible y te durará para mucho tiempo, no seis meses”.

Alejandra Quesada by #PullingThreads.

Miramos nuestras tazas de café vacías y la hora, ambos teníamos que regresar a nuestras oficinas. Dividimos la cuenta y caminamos una cuadra juntos, un teporocho nos pidió unas monedas, se las di y luego Sabine tomó a la izquierda y yo a la derecha.

Un agradecimiento especial a los fotógrafos por compartirnos su trabajo. También a Sabine y Ornela, por su tiempo. Juntos hacen de la fotografía nacional un lugar en donde podemos depositar tanta fe.

Texto: Dave Zepeda